La técnica de aguafuerte se deriva históricamente del sistema del grabado en hueco sobre metal. Su descubrimiento se debe a Wenceslao von Ollmütz, hacia fines del siglo XV. Numerosos artistas han cultivado esta técnica, en particular Rembrandt y Goya, el primero con su inigualada técnica del claroscuro y el español Goya con los originales aguafuertes de sus Caprichos, Desastres de la guerra y Escenas de tauromaquia. Prácticamente, el grabado al aguafuerte no ha tenido aplicación comercial y hasta nuestros días no ha salido de los dominios del arte. Las herramientas o útiles empleados son pocos: puntas de acero, tampón, rodillo y pincel. La plancha de metal es igual a la que se emplea en el grabado a buril: cobre rojo, plano y bruñido. Se suele combinar el uso del buril con el empleo del aguafuerte, de acuerdo con los efectos que el grabador desee obtener.
Antes de iniciar el trabajo se cubre la plancha con una capa de barniz, que se aplica al tampón, al pincel o al rodillo. La punta no hace más que descubrir el cobre en los sitios por donde pasa La huella sobre el metal no se obtendrá con el buril, sino por la acción corrosiva de un ácido. Una vez terminado el dibujo, se sumerge la plancha en un baño de percloruro de hierro o de otro ácido, según la clase de mordedura que se quiera obtener. El ácido muerde indeleblemente en los sitios que ha descubierto la punta. Se saca el barniz y se logra la primera prueba. Habitualmente se necesitan varias pruebas, porque los sombreados, que se llaman también calores, se consiguen mediante ensayos sucesivos, cubriendo tantas veces como se crea necesario, con barniz líquido y con pincel, las partes que ya han sido mordidas suficientemente. La operación se recomienza hasta llegar al resultado apetecido; la segunda y sucesivas mordeduras del ácido atacan al metal menos fuertemente. El grabado al aguafuerte es, sobre todo, un grabado de intuición, de sensibilidad artística, pues carece de reglas precisas: la punta con que se trabaja puede elegirse a voluntad del artista, y ser tan fina que corra como si fuese un lápiz. El grado de efecto y su fuerza dependen de las diferentes etapas y, en consecuencia, de las mordeduras del ácido. La tirada del aguafuerte es idéntica a la de las pruebas obtenidas en los grabados al buril, se emplea la misma prensa.
Punta seca
Se usan buriles y plancha de cobre, como en los casos precedentes. El calco es análogo. En cuanto a la punta de acero cortante, se apoya más o menos, según los efectos que se desee obtener. Al contacto de la punta, el cobre se levanta en los bordes. Estas barbas dan la intensidad de los tonos; hay, pues, que tener cuidado de no aplastarlas y de evitar que penetren en las huellas marcadas por el buril, lo cual exige una gran seguridad. Para obtener grises finos hay que quitar las barbas. Con objeto de darse cuenta de la progresión del trabajo se pasa un paño embebido con un poco de negro graso, de cuando en cuando, pues las pruebas de ensayo están proscritas, porque aplastan las barbas. El arte de grabar a punta seca requiere mucha destreza y gran seguridad de mano. La impresión es idéntica a la del grabado al buril.
Estampados
Se denomina estampado al procedimiento para obtener dibujos sobre una superficie y, más propiamente, sobre papeles y tejidos. El estampado en tejidos fue, con toda seguridad, muy anterior a los demás. Los fenicios ya conocían el arte del tinte, así como los griegos y romanos. Sin embargo, si estos pueblos llegaron a la estampación, debieron realizarla de un modo muy rudimentario. El proceso general debió desarrollarse en la forma siguiente: (a) telas teñidas en un solo color, (b) telas pintadas, (c) tejidos de fibras de distintos colores tejidas en forma de dibujos, (d) telas estampadas. Dentro de esta evolución se llega, como punto final, a los modernos procedimientos de estampación, en que todo, incluso la creación de nuevos dibujos, es puramente mecánico. En cuanto al estampado en papel, su origen está íntimamente unido al grabado en madera.
Esmalte
El esmalte consiste en el adorno por medio de vidrio fundido y coloreado con óxidos metálicos. Todo puede ser esmaltado: el vidrio mismo. El cristal, los metales, las maderas y los cueros. Y esa capa finísima, coloreada, que cubre la superficie de los objetos o bien se incrusta en ellos, convierte las cosas más humildes en verdaderas joyas artísticas.
Grabado sobre Linóleo
Desde hace varios años se viene extendiendo la costumbre de grabar sobre linóleo. Este procedimiento no alcanza la jerarquía artística de los grabados sobre madera. Es más rápido y económico, y no exige de quienes lo practican gran experiencia en el manejo de las herramientas. Los utensilios necesarios son buriles y gubias. Su técnica es la misma que para grabar sobre madera, y la impresión se hace de igual modo.