Los nenúfares de Monet

5 min read

Lo más representativo del impresionismo en unas flores

Quien visite hoy en día el Museo de la Orangiere en las Tullerias de París se topará con una de las obras mas finas y acabadas de Monet y del impresionismo entero. “Los nenúfares”. Esta obra es una de las mas exquisitas de este pintor francés, quien realizó esta enorme pintura justamente para que el observador pudiera deleitarse en la belleza de la naturaleza. Pero también, si uno tiene la suerte de poder visitarla y de pararse o rodearse de ella, puede notar que esta grandiosa pintura de nenúfares nuclea los grandes supuestos del impresionismo.

Monet

Claude Monet vivió entre los años 1840 y 1826 en París y se lo considera como el padre del impresionismo. Si bien sus comienzos estuvieron ligados al realismo, con el correr del tiempo su estilo evolucionó a este estilo. Amante de la naturaleza y la luz, compró una casa en los jardines de Giverny, Francia, en el año 1890. En este mágico lugar, existía un pequeño lago repleto de plantas acuáticas muy exóticas. Claude Monet se enamoró de este lago desde el segundo que visitó el lugar y se ocupó de seguir enriqueciéndolo. Sobre él incluso, mando a construir un pequeño puente, estilo japones. Durante los años que vivó allí con su familia, Monet se deleitó pintando estas flores una y otra vez. maravillándose con los cambios de luz y de temporada. Es con su obra “Impresión sol naciente” de 1874 que este artista es catalogado como Impresionista y se comienza a gestar el movimiento impresionista y sentar las bases de este.

Realizó cantidad de obras sobre este tema, pero las que recibió el Museo de la Orangiere son ocho grandes óleos sobre lienzo que se encuentran dispuestos en dos salas ovaladas. El objetivo de Claude Monet fue que, quien observa, pueda sentir los cambios que se viven en un día y pueda ver cómo afectan a la imagen de estas flores dichos cambios de luz. O mismo como los cambios de estación pueden generar un cambio en la imagen.

En esta obra cuya dimensión de 2 metros por casi 6 metros de largo se observa una serie de nenúfares suspendidos en el agua. La paleta de los colores oscila entre los azules, los violáceos y los lilas. Los verdes fuertes hacen presente y son salpicados por algunos rojos dispersos. Los trazos son agiles y difusos. Nada es preciso en estas formas, no son cerradas y no tienden al realismo. No obstante, la claridad de la imagen es única. La escena nos transporta a ese jardín y nos remonta a un tranquilo atardecer de invierno.

El impresionismo

¿Y por qué decimos que esta obra es típicamente impresionista?

La luz. 

La luz y el tratamiento de la luz por parte de los impresionistas fue un tema central de este movimiento artístico. En una época en la que, gracias a la versatilidad de los materiales, se pudo empezar a pintar fuera del taller y salir al aire libre, la luz se volvió vital. Para los impresionistas poder representar los cambios que en el día se sucedían con respecto a la luz y como esta modificaba el paisaje era un objetivo muy importante. La luz y su reflejo impacta en la naturaleza y modifica nuestra manera de percibirla. 

El color

El color de la naturaleza, el impacto de la luz sobre los diferentes matices, flores, arboles, el cielo y el agua estuvo finamente trabajado por estos artistas. Los cambios de colores entremezclados con las pinceladas brindaban la noción de la forma.

La pincelada

La pincelada impresionista es una pincelada viva, ágil y hasta desprolija. Pero nada esta dejado al azar en el impresionismo y cada pincelada, por más azarosa que parezca, obedece a una lógica y a horas y horas de observación de la naturaleza. 

Plenairismo – La naturaleza

En relación con lo anterior, los pintores impresionistas permanecían horas y horas retratando sus paisajes o imágenes. Observadores incansables, como si de un animal observando a su presa se tratara, eran testigos del paso del tiempo y de la luz, y buscaban captar esto y representarlo en ese instante. Amantes de la naturaleza, los impresionistas como Monet son los autores de los más bellos cuadros de la naturaleza que existen. 

  Por tal motivo, la obra de “Los nenúfares” de Claude Monet es uno de los mas claros ejemplos de obra impresionista. Parece que representara la quietud de la naturaleza. Pero en esas tranquilas flores y agua de estanque se encuentran plasmados años de estudio y técnicas y sin dudas horas y horas de observación y trabajo de Monet. En aquellos colores y pinceladas agiles Monet inmortalizó la belleza de su estanque y los principios de unos de los movimientos artísticos mas importantes de la historia del arte universal. 

You May Also Like

More From Author