Periodistas escritores

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Abella Caprile. Margarita

Poetisa, prosista y periodista. Nació en Buenos Aires, el 5 de agosto de 1901, hija de don Eduardo Abella y de doña Margarita Delfina Caprile, bisnieta del general Mitre. Cursó sus estudios primarios en la Escuela Casto Munita, del bajo de Belgrano, de 1907 a 1910. Luego pasó a ser pupila en el Colegio del Sagrado Corazón, de Almagro. Entonces empezó a escribir sus primeros versos, que enviaba a su abuela, quién en 1917 los hizo imprimir con el título de Ensayos. Algunas de sus composiciones pasaron a integrar su libro Nieve, inspirado en el día que nevó por primera vez en Bu-nos Aires (22-VI-1918). Vio la luz en 1919, y encontró calurosa acogida. Trae recuerdos del colegio y de la vida cotidiana. Alcanzó cinco ediciones. En 1923, apareció su segundo libro poético Perfiles en la niebla, con reminiscencias de Verlaine. Ese año realizó un viaje a los canales fueguinos. En 1927 pautó con su familia a Europa. Vivió cuatro años en Paris; en la Sorbona siguió un curso de historia del arte. Visitó la mayor parte de los países europeos, de Asia y África del que extrajo un fecundo caudal de experiencias, a los que agregó Estados Unidos, Uruguay y Brasil. En 1931 dio a conocer Sombras en el mar, al que reconoce “como si temiera asustarnos, como si le compadeciese de nuestra limitada capacidad de comprensión”. 

De 1931 son sus Sonetos. En ese año fue invitada a Francia otra vez por la “Societé pour la Propagation des Langues Etrangéres en France”. Como parte de viaje leyó poemas suyos en el anfiteatro Michelet de la Sorbona. Su lenguaje poético fue cobrando forma a través de una lenta y armoniosa elaboración. De sus notas de viaje ha quedado su libro Geografías (1936), elogiado por Gabriela Mistral y Juana de Ibarbouru. Ingresó en la redacción de La Nación en 1932. Periodista de fibra, redactó durante varios años, la sección “Por los caminos del mundo”, donde desplegaba su agudeza para descubrir informaciones raras o novedosas de los países por los cuales había transitado. En 1938 obtuvo el Premio Municipal de Poesía con su libro 50Poesius. La Sociedad Argentina de Escritores, a la que perteneció, le otorgó la “Faja de Honor” por su obra La miré con lágrimas (1950). Su último libro fue El árbol derribado (1959), escrito en la plenitud de su vida, en suma, ocho títulos de sugestiva continuidad. Un autor ha escrito que “al re-leer sus poemas, cuando recuperamos la misteriosa dignidad de sus versos y redescubrimos la delicada trama de su uni-verso poético, aflora un inmenso caudal de vida a nuestro alrededor”. En sus años de madurez ejerció la jefatura del Suplemento Literario de La Nación desde 1955 hasta el día de su muerte. Aportó a esas hojas, su finísima inteligencia y su gran sensibilidad intelectual; apoyó a los autores jóvenes. Fue miembro del PEN Club y de otras instituciones. Su figura de escritora de raza se hermana con Victoria Ocampo y con la de Alfonsina Storni, integrantes como ella, de la admirable legión de argentinas lúcidas que, en la primera mitad de este siglo, supieron trascender en un medio reacio a darles el lugar que les correspondía. Falleció en Buenos Aires, el 28 de octubre de 1960. Había traducido Atila de Racine, y uno de sus más bellos trozos se publicó al cumplirse un año de su desaparición. La Editorial Emecé editó con el patrocinio literario del diario La Nación sus Obras Completas, en la que reunió su producción literaria. El compositor López Buchardo le puso música a su poema La Canción desolada. 

Abella Nazar, Eduardo Luis

Periodista y deportista. Nació en Buenos Aires, en 1934.Era hijo de don Eduardo María Abella Caprile y de doña Martha Nazar. Desde muy joven se había destacado en diferentes deportes, especialmente como nadador y como remero. Cursó sus estudios en el Liceo Naval Almirante Brown, a cuya segunda promoción pertenecía. Su primer desafío periodístico lo cumplió como director de la revista de esa casa de estudios. Por su padre, era descendiente directo de Mitre. Incorporado al diario de sus mayores, cumplió diversas tareas en el archivo periodístico y en la redacción y sobresalió como cronista militar, naval y aeronáutico. Fueron particularmente recordadas las crónicas que escribió sobre el balizador Ushuaia, a bordo del cual viajó como enviado especial. Llevado por sus inquietudes cívicas, integró agrupaciones civiles antiperonistas, lo que determinó que en septiembre de 1955 fuera recluido en una cárcel de Zárate. Cuando participaba como periodista especializado en Fuerzas Armadas falleció al precipitarse una de las máquinas de la Fuerza Aérea, a la altura de Mar Chiquita (Prov. Bs. As.). el 6 de setiembre de 1957.El accidente se produjo durante unos ejercicios militares de los que participaba. A su pedido, había subido a uno de los aviones a fin de lograr una cobertura periodística más completa, Eduardo Abella Nazar fue el primer periodista aeronáutico caído en el cumplimiento de su deber. Así se hizo constar en la placa que se descubrió poco tiempo después en el comando de la Fuerza Aérea, al bautizarse con su nombre la sala de prensa de la institución.

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