Casella, Enrique Mario
Músico, pedagogo y compositor. Nació en Monteros (Tucumán). el I de agosto de 1891. Inició sus estudios de violín en Buenos Aires con Cattelani, y de armonía con Pallemaerts, luego prosiguió en Bolonia (1907) con Carpesano y Consolino y en Bruselas (1909) con Thompson (violín) y Estaminet (composición). Volvió a Buenos Aires en 1911, donde ofreció algunos conciertos. Nuevamente en Europa en 1913, completó sus conocimientos de composición con los maestros franceses Paul Vidal y Foucher. De regreso al país en 1914, se radicó definitivamente en Tucumán. Dirigió varios de los conciertos que ofreció la Orquesta Sinfónica de la Filarmónica y tuvo participación activa en el plan de extensión cultural y artística, auspiciado por el gobierno del Dr. Miguel Critto. Fundó el “Instituto Musical Tucumán”, junto con Luis Gianneo, donde ejerció gran parte de su tarea didáctica, y fue nombrado miembro de la Comisión Provincial de Bellas Artes. Obtuvo el premio Municipal de la ciudad de Buenos Aires en el año 1927, el premio Municipal de la ciudad de Tucumán en 1932 y el premio de la Comisión Nacional de Cultura en 1942, por su ópera La Vidala. Fue profesor de la vieja Academia de Bellas Artes; Presidente de la Sociedad Sarmiento en 1945 y director de la Banda de Música de la Provincia. La Sociedad Sarmiento premió su libro Leyendas líricas (Tucumán, 1936). Ha dejado una producción numerosa que abarca todos los géneros musicales. Sus obras son las siguientes: Corimayo, drama lírico incaico en tres actos; Las hijas del Sol, tres actos de carácter incaico, totalmente pentatónicos, salvándose en ellos la monotonía inherente al género; La tapera, tres actos de ambiente criollo con influencias de la escuela operística italiana, El embrujo de la copla (ópera inédita) significa una evolución que se acentúa en el tríptico Chasca, estrenada en 1939,donde existe una concepción profunda de lo nuestro; El maleficio de la luna y El país del ensueño, óperas que por su concepción van hacia una forma autóctona. Chasca, es quizá, la obra más significativa de Casella. Integran asimismo su producción los poemas, sinfónicos: Brujeríus, Nahuel Huapí, en que el compositor “explaya su amplio lirismo al cantar el lago indígena” (Gastón Talamón); En la puna. Don Quijote. Faetón y el Rey Midas; La Suite Incaica para coros y orquesta; las series Tahuantinsuyo y Miniaturas criollas, cuartetos, sonatas, obras para canto y piano, violín y piano, un quinteto para piano, como así también violín, viola, violoncelo y trompa, etc. Completan esta enumeración el ballet Los poemas del agua, obras literarias, las leyendas líricas La venganza del Sol. Adumá. Huaruco y otras. En la ciudad de Tucumán, fue director del Cuarteto Tucumán, del coro Santa Cecilia, de la Asociación Sinfónica y de la Banda de Música de la Provincia. Falleció en esa misma ciudad, el día 10 de diciembre del año 1948.
Casella, Italo
Músico, concertista y profesor. Nació en Fiorenzuola d’Arda (Italia), en 1862. Cursó estudios en el Conservatorio Real de Parma, y tuvo como condiscípulos a Arturo Toscanini y a Ferruccio Cattelani. La empresa Ciacchi lo contrató para formar parte como primera viola, de la orquesta del teatro Colón, en 1883. Al año siguiente, se radicó en Montevideo, donde fue profesor del Conservatorio “La Lira”, formando parte del Cuarteto Massi. En 1892, se trasladó al Brasil y fundó en Río de Janeiro un cuarteto. En 1896, el maestro Casella se radicó definitivamente en la Argentina, consagrándose a la enseñanza e integrando un cuarteto, pues era cultor de la música de cámara. Después de varios lustros de intensa labor pedagógica y musical, se retiró de la actividad. Falleció en Buenos Aires, en 1936. Su hijo Enrique M. Casella, fue un destacado músico que siguió la línea conceptual de su progenitor.
Catellani, Ferruccio
Músico, compositor y profesor. Nació en Parma (Italia). el 28 de marzo de 1867. Estudió en el Real Conservatorio local donde tuvo por maestros a Ludovico Mantovini y Justo Ducci y fue condiscípulo de Arturo Toscanini. Terminada su preparación en 1885, fue contratado como violín solista en los principales teatros de Río de Janeiro, Montevideo, Buenos Aires y Santiago de Chile. Radicado definitivamente en esta ciudad, en 1897, dio varios conciertos que confirmaron su fama de eximio violinista. Fundó y gracias a él existe la Sociedad Orquestal de Conciertos y el Cuarteto Cattelani. Al frente de aquella orquesta bonaerense hizo conocer las obras de los grandes maestros, entre ellas, la Novena Sinfonía de Beethoven. Dirigió bajo su batuta a 50 profesores de música, con los que intervino en numerosos festivales musicales y conciertos. Durante 14 años fue profesor de violín, fundando después el Conservatorio Cattelani. El 10 de marzo de 1900, estrenó en el teatro San Martín su ópera en cuatro actos titulada Atahualpa, inspirada en un tema americano, que fue bien recibida por el público. Compuso gran número de obras orquestales de cámara, como Himno de Garibaldi; Himno a la Sociedad “Unione e Benevolenza”; Himno al Centenario (1910) estrenado en el teatro Colón por una orquesta de 400 músicos; Seis estudios para violín, etc., En el campo de la ópera presentó el estreno local de Orfeo, de Claudio Monteverdi. Regresó a Italia en 1927, después de más de treinta años de residencia en el país. En esa oportunidad dirigió un concierto de despedida, el 24 de abril de ese año, en el teatro Coliseo, al frente de una orquesta de 120 profesores, ejecutando la Sinfonía Pastoral, de Beethoven y otras obras. Falleció en Milán, el 16 de abril de 1932.