Típico personaje del Renacimiento italiano, fue pintor, escultor, arquitecto y poeta y un maestro destacado por su colaboración en el desarrollo del arte occidental.
Sin duda es este el artista al cual todos sus contemporáneos y seguidores han deseado emular. Sus primeros pasos en la pintura los dio en el estudio de Ghirlandaio, otro de los maestros superdotados italianos, quien descubrió sus grandes dotes, las cuales no imitaban las suyas como ocurría con otros discípulos de su academia. A los 22 años esculpió La Pieta (La Piedad, mármol de 174 cm de alto y 195 cm de ancho) para el Vaticano, en la Basílica de San Pedro, obra incomparable en la historia del arte europeo.
A esto se suman los frescos que pintó en la Capilla Sixtina, admirados desde su creación. El propio Miguel Ángel se definía a sí mismo como “escultor”, e incluso su obra maestra pictórica de la Capilla Sixtina está realizada siguiendo criterios más escultóricos que pictóricos.