Periodista, crítico, bibliógrafo y funcionario oriundo de España nació en 1891.
Vino a la Argentina siendo niño y en Buenos Aires hizo sus estudios. Aquí se formó su cultura y despertó su afición por las letras, la historia y los estudios bibliográficos. Desde joven se incorporó al personal del banco de la nación y en sus distintas esferas se lo estimaba por su capacidad y su invariable laboriosidad. Luego Conde Montero se acogió al retiro, y más exclusivamente consagrándose al periodismo ingresando a colaborar al diario La Nación se le deben numerosas publicaciones de carácter histórico y bibliográfico.
Efectuó ensayos de crítica sobre Juvenilia, de Miguel Cané e incursionó sobre las medidas políticas de Rosas. Fue crítico teatral, fundó y dirigió en 1918 la revista “Helios”, y en ella, al lado de firmas de historiadores, insertó páginas valiosas de apreciación y de investigación. En la edición dominical de “La Nación”, dirigió una sección de consultas bibliográficas, durante algunos años, y posteriormente se le confirió la de bibliografía que desempeñó con inalterable consagración de lector infatigable, lo cual por sí sólo revela la preocupación intelectual que enalteció su existencia.
Domningo Buonocore cita un artículo de Conde Montero donde se refiere a las tertulias que asiduamente asistía en la librería de Florida esquina Lavalle atendida por Gustavo Escoto uno de los hombres más cultos e inteligentes que aquí han vendido libros. Allí se vinculó con figuras de la talla de Pradère, Guastavino, Bibiloni, Fariní y tantos otros que como él eran voraces lectores. Años más tarde formó parte de los cenáculos que crearon la redacción del diario “La Nación” con Adolfo Mitre, Alvaro Melián Lafinur y Juan Angel Fariní, entre otros. Entre sus publicaciones más importantes hay que citar la Bibliografía de Mitre, la primera en su género y que fue la base para completarla el P. Furlong que fue publicada por la Academia Nacional de la Historia.
Consideramos que Conde Montero fue un auténtico bibliógrafo, por la labor que desarrolló en aquella corporación a través de sus boletines. Realizó la Bibliografía de Ángel J. Carranza (BANH,5,1928,163-170); la de Joaquín V. González (4. 1927,291-320); Manuel F. Mantilla (5, 1928, 171-176); Bartolomé Mitre (2,1925,207-247); Enrique Peña (3,1926,155-160); Gregorio F. Rodríguez (5, 1928, 179-181); Alejandro Rosa (3,1926,149-151); Carlos I. Salas (7,1930,389-394); Carlos M. Urien publicó con motivo del Cincuentenario de la Academia (1893-Adolfo Mitre y Juan Angel Farini. Se desempeñó durante un cuarto de siglo en el diario “La Nación” y fue socio del Círculo de la Prensa.
Falleció en Buenos Aires, el 25 de enero de 1946. Se casó con María Teresa Imassi. Sus restos fueron inhumados y descansan en la ciudad de Buenos Aires en el Cementerio de Chacarita junto a otros grandes artistas.