Médico, político, periodista y escritor. Nació en Gualeguay (Entre Ríos), el 20 de junio de 1888.
Era hijo de don Feliciano Carulla y de doña Gila Quinteros. Cursó estudios en la Facultad de Ciencias Médicas de Buenos Aires, graduándose de doctor en medicina en 1914, con una tesis sobre Insuficiencia ovárica. En esa alta casa de estudios fue jefe de Trabajos Prácticos y docente libre, desde 1920 a 1935.Intervino en política, desde joven. Fue militante anarquista (1910-17). redactor de “La Protesta”, en 1913 y en algunos en momentos resultó ser un factor decisivo para que apareciese. Sufrió persecuciones y prisión. Actuó como oficial voluntario de sanidad en la Cruz Roja de Francia durante la Primera Guerra Mundial.
Fue director del semanario “La Voz Nacional” (1920). Después recaló en “Crítica” de los Botana, y más adelante en el periodismo burgués: “La Prensa”, “La Nación” y “El Mundo”. Desde el punto de vista ideológico pasó sin violencia de un teórico sindicalismo soreliano al nacionalismo, del que fue un iniciador, al que estuvo enrolado por más de tres lustros. Fue codirector de “La Nueva República” (1927-30), apoyada en una organización militarizada, según Carulla, que debía dar una estructura orgánica a grupos nacionalistas como la Liga Republicana y la Liga de Mayo y poder cumplir con su objetivo, luchar contra el llamado “clan Radical’” grupos adeptos al yrigoyenismo, pero con los cuales se habían enfrentado en varias ocasiones. Estuvo vinculado a la revolución del 6 de setiembre de 1930, y a su conductor el general Uriburu, de quién fue leal amigo, antes, durante y después del movimiento. Se ha recordado que fue comandante de una “brigada legionaria” de la Legión Cívica, y que no se trató de una organización fascista, sino de una agrupación idealista, sin relación con el Estado. En realidad, dice una autora, tenía un estrecho contacto con el gobierno, sin el cual no habría podido tener instructores militares. Se trataba de una organización para-militar cuyos objetivos, enunciados en una Declaración de Principios, era promover el culto a la Patria y a la argentinidad, luchando contra todo intento de perjudicar la unidad social y moral del pueblo argentino y colaborando para ello en su capacidad de defensa, a través de una campaña, de entrenamiento adecuada. Convertido al fascismo fue colaborador de la “Bandera Argentina” (1932), y “La Fronda”.
Dejó un interesante testimonio de su actuación en Entretelones de la revolución del 30 (Revista de Historia, Bs. As. 1958, n° 5). A raíz de la Segunda Guerra Mundial, disconforme con las campañas que llevaban a cabo sus camaradas de lucha en la defensa de la neutralidad argentina se alejó de ellos y se hizo conservador. Fue autor de: Valor ético de la revolución de 1930(1931);donde considera las miras del gobierno y la obra realizada; Genio de la Argentina (1943); Latino América en picada y Al filo del medio siglo (Paraná, 1951); obra autobiográfica donde trata de los prolegómenos de la revolución de 1930,el relato vívido de los orígenes nacionalistas del mismo y referencias sobre los primeros periódicos, “La Voz Nacional”, “La Fronda”, “La Nueva República”, el ámbito maurrassiano, Julio Irazusta, Ernesto Palacio, Roberto Laferrère (h) y la conspiración y recuerdos de Uriburu en el gobierno. Colaboró con artículos en los diarios citados más arriba, y en las revistas “Fray Mocho”, “Caras y Caretas” y “Mundo Argentino”.
Falleció en Buenos Aires, el 21 de noviembre de 1968. Carlos Iburguren (h). que lo conoció dice que “era idealista, sincero y valiente”.