El puntillismo

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Un estilo singular y breve pero que hizo historia

La psicología de la Gestalt y toda la teoría que se tejió en torno a ella produjo un cambio significativo en diferentes áreas, y el mundo del arte no fue ajeno a esto, de eso no caben dudas. De la mano de la Teoría de la Gestalt, aunque los límites en qué fue primero y qué después queda difuso, se encuentra el nacimiento y auge del movimiento pictórico puntillista. Un movimiento cuyo radical aporte no está en salirse de lo realista, de los cánones y del deber ser, pero sí de plantear una nueva técnica, uso del trazo y del color que permitan llegar a la imagen o escena final. Punto por punto, como su técnica lo indica, este movimiento mostró al mundo su estilo singular que hizo historia.

El puntillismo propiamente dicho

Como todo movimiento, luego de surgir, empieza a tener sus variantes y modificaciones. Pero para ser exactos puede decirse que este movimiento surgió como mérito de Georges Seurat quien en el año 1884 lo hizo nacer.

No ha de sorprender que sea un movimiento pictórico ligado o desprendido del impresionismo. Casi que se podría pensar que el trazo ágil y salpicado impresionista se sintetizó y devino en punto. De hecho, el mismo Surat, quien sentó las bases del puntillismo, era impresionista previamente.

El puntillismo, a groso modo, radica en superponer uno junto a otra infinidad de puntos los cuales, a partir de su asociación por color, van logrando diferentes imágenes. El puntillismo tiene que ver estrictamente con una técnica a utilizar pero que traduce un concepto muy profundo de todo: “el todo es más que la suma de las partes”, de ahí la Gestalt. 

Referentes principales del puntillismo

Georges Seurat fue sin duda el referente principal del movimiento puntillista. Él le dio origen. Pueden mencionarse grandes obras de este artista como son “El Sena y la grande Jatte en primavera”, “Tiempo gris, grande Jatte”, “Detalle de la Parade” y “La Torre Eiffel”. Muchas de sus obras muestran esta transición entre el impresionismo, el post impresionismo y el puntillismo. Fue en estas obras en las que Surat empezó a mostrar como obtener bellos paisajes, escenas interiores y retratos a partir del uso de la técnica, escenas que tomaban más nitidez cuando el espectador se ubicaba unos pasos más atrás para verlas con claridad.

Paul Signac fue el autor de una emblemática obra de este estilo: “Entrada al puerto de Marbella”. Otras obras como “La boya roja” y “El puerto de Saint Tropez” muestran como él también junto a Seurat fue uno de los grandes “liberadores de color”. Este artista francés postula justamente que la forma no es el continente para el color, sino que el color en sí mismo se define solo y forma él mismo el color. Este es el concepto fuerte que los puntillistas alegan, y tiene que ver con que el color liberado, fluctúa libre pero planificadamente para ir tejiendo la forma final, la Gestalt. 

 Con Henri Edmond Cross nos encontramos con otro referente el puntillismo, con un acento muy marcado en la naturaleza, el aire libre y la luz. Aquí, por ende, siguen muy latentes las herencias impresionistas. Cabe citarse de este pintor francés bellísimas obras como lo son, por ejemplo: “La Bahía de Cavaliére” y la “La cadena montañosa de los maures”.

Vincent Van Gogh el aclamado artista neerlandés no fue ajeno a este movimiento o al devenir del propio impresionismo al que tantas obras suyas dio origen. Su pincelada también se fue achicando al punto tal de convertirse en pequeños puntos unos tras otros. Vincent Van Gogh que ya de por sí era un gran adepto al uso del color, no dudó ni un segundo cuando se encontró con un movimiento que aclamaba que el color debía de ser liberado. Y así, sin más preludio dio vida a maravillosas obras de arte como lo son por ejemplo su famoso “Autorretrato” del año 1887 en la que se lo observa a él de frente, de cerca, mirando al espectador. Pero toda esta obra tan típica de él es un gran ejemplo de puntillismo, de milimétricos puntos sucesivos que van dando origen a las formas más acabadas.

Así el puntillismo dio protagonismo al color, no por hacerlo estridente, pero si por hacerlo milimétrico y parte de un estudio y de una totalidad. Así grandes referentes del arte no pudieron resistir a los encantos de este movimiento y dejaron también su impronta.

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