El muralismo mexicano

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Diego Rivera, José Clemente Orosco y David Alfaro Siqueiros.

Un arte gigantesco para llegar al público popular

El muralismo fue uno de los grandes movimientos artísticos del siglo XX. Con un espíritu altamente mexicano, país donde nació, el muralismo se alzó, a lo grande, para reclamar y reivindicar a las clases menos pudientes, a los trabajadores y a los sectores más sufridos y segregados de la sociedad en ese entonces. En un clima mundial de injusticias y de guerras, este movimiento busco hacerse oír y lograr equidad social.

Por eso su tamaño, su magnitud. El muralismo mexicano fue el arte saliendo a la calle. El arte magnificado, colorido y llamativo. El arte popular que se hacía presente en cada rincón de la vía pública. Los grandes muralistas pusieron su sello en lugares de todo tipo: hospitales, bancos, museos, subtes y trenes, puentes, plazas, etc. 

El muralismo quiso llevar a través del arte, el color y la expresión a un lugar protagónico a las culturas más segregadas, a los aborígenes y a los pobres. A todos aquellos que eran víctimas del racismo y la segregación. Que pertenecían al último recoveco del escalafón social. Aquí estaba muralismo para llevarlos a lo más alto. La denuncia social y la reivindicación fue lo que les encendió la llama a los muralistas para salir a la calle. Y entre ellos cabe mencionar a tres de los más grandes muralistas del siglo XX: Diego Rivera, Jose Clemente Orosco y David Alfaro Siqueiros.

Diego Rivera

Diego Rivera nació un 8 de diciembre del año 1886. Con una historia de vida difícil y una salud delicada, Diego Rivera se abrió paso en el arte muy a pesar de los mandatos familiares. Se codeo con el mismísimo Greco, Goya y Picasso y sus años en Europa terminaron de formar su espíritu artístico y su ojo agudo. Diego se destacó en la pintura y en los grandes murales. En lo que respecta a su vida sentimental, él y la famosa artista, Frida Kahlo, son un emblema por sí mismo.  Ambos fueron una dupla inseparable, en el arte y en la vida. No obstante, tormentosa, poética y deslumbrante. Su vida tuvo vaivenes, desamores e infidelidades. Pero es imposible pensar un Diego sin una Frida y viceversa.

De los murales de Diego Rivera, cabe destacar a “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central”, “Retrato de Ramón Gómez de la Serna”, “Día de los muertos” y el interior del anfiteatro de Simón Bolívar, entre otras. 

En “Epopeya del pueblo mexicano” se puede ver todo el esplendor de la obra de Diego Rivera. En este enrome mural del Palacio Nacional de México, este artista plasmó la historia de México desde el periodo prehispánico, pasando por la conquista española y aportando una visión futurista del país. En estos casi 300 metros de obra, Diego Rivera logra brindar en tres escenas coloridas, plagadas de detalles y cultura mexicana, su visión más profunda de su país.

David Alfaro Siqueiros

David Alfaro Siqueiros fue un gran muralista. Nacido a finales del siglo XIX, constituyó junto a Jose Clemente Orosco y Diego Rivera, el podio de los grandes muralistas mexicanos. Aparte de eso, fue un aclamado escritor y pensador y prestó servicios diplomáticos a su país. Grandes obras suyas como, por ejemplo: “Los elementos”, obra del año 1922 que surgió por un encargo del gobierno mexicano. De hecho, este mural que se realizó sobre la bóveda del convento San Idelfonso fue su primer gran mural. Este lugar, pasaría a ser, luego de la intervención de varios artistas, una escuela superior mexicana. Con esta primera gran obra, David Alfaro Siqueiros daría su primer paso en el mundo de los muralistas.

“La marcha de la humanidad en la tierra y hacia el cosmos” fue una de las mas grandes obras de este artista, pero por sobre todo el mural más grande en la historia del arte. Se encuentra realizado en metal y acrílicos y se encuentra cubriendo el Foro Universal Mexicano. Se tratan de grandes estructuras geométricas, cubiertas por murales sobre una plataforma giratoria. Diversas esculturas en metal son incrustadas brindando sensación de profundidad. Los colores fuertes, las líneas geométricas y gruesas son parte del sello distintivo del autor. Trata temas sociales, de lucha de clases, muestra el surgimiento de mujeres y hombres del proletariado y muchas otras cuestiones simbólicas.

Jose Clemente Orosco 

 Jose Clemente Orosco, por su parte, también nació a finales de siglo XIX y aparte de un gran muralista fue un reconocido caricaturista. “Katharsis” es uno de sus murales más famosos que se ubica en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México. Otros grandes murales suyos recorren el DF. En su lenguaje muy sencillo, caricaturesco y explicativo, lograba enseñar sobre la importancia de ideas que él creía fundamentales. 

Desde allí, cada uno de estos tres muralistas, con su estilo y su historia, lograron llevar el arte a la calle, para que pueda ser disfrutado por todos y a la vez denunciar y exponer los grandes problemas sociales que les preocupaban.

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