En un principio, el grabado fue tan sólo un procedimiento para reproducir y multiplicar con fidelidad un dibujo, un texto o un ornamento, con el fin de favorecer su difusión gráfica. Posteriormente fue utilizado por los artistas, que hallaron en el mismo un nuevo medio de expresión. Se clasifica en grabado en relieve y grabado en hueco. El primero, se ejecuta sobre madera y consiste en desbastar ésta con una herramienta apropiada, en torno de los trazos o superficies que se van a reproducir, a fin de que las partes que se dejan sobresalientes, impregnadas de tinta o materia colorante, se impriman por presión sobre una hoja de papel. Para el grabado en hueco se hace uso del metal, mediante la grabación al buril o talla dulce, aguafuerte, punta seca, etcétera. Para ello se saca el metal de los sitios que se quieren reproducir; luego se aplica la tinta o el color en las tallas, y la impresión deja en blanco las partes que no han sido ahuecadas. Todos los procedimientos empleados en el grabado en hueco derivan del mismo principio de ataque al metal, pero se diferencian en su tecnicismo. En el agua fuerte, el ácido muerde y desgasta el metal, mientras que en el trabajo a buril es éste el que traza los surcos y ahonda los huecos. La litografía, que es también un arte de reproducir, procede de otra manera. El artista no graba la piedra que ha de reproducirse, sino que dibuja sobre ella con un lápiz graso, o con un pincel embebido en tinta litográfica. Por esa causa, se puede incluir la litografía entre los sistemas o procedimientos de reproducción de grabados artísticos. La divulgación actual del fotograbado y de otros medios de reproducción moderna ha relegado a segundo plano el uso del grabado. En cuanto a la litografía, aún conserva un carácter comercial, principalmente en la publicidad por medio de carteles.
Grabado sobre Madera
El grabado sobre madera o xilografía (del griego xylon, madera, y grafo, escribir) es el sistema más antiguo de reproducción gráfica. Fue conocido ya en China hace miles de años; pero su uso en Europa arranca del siglo xv. Las primeras xilografías fueron naipes y cartones para lotería, de comienzos de ese siglo. Con posterioridad, se imprimió, en 1423, la famosa imagen de San Cristóbal, conceptuada como la más remota obra de ese tipo que lleva fecha. Hasta el siglo XVII se empleó madera de peral, pero más tarde se recurrió al boj, lo que ha motivado que se denominen grabados en boj todos los ejecutados en madera. Durante los siglos XV y XVI sobresalieron en la práctica del género: Albrecht Dürer, Hans Holbein el Viejo, Lucas Cranach y Erhart Altdorfer, en Alemania. En el siglo XIX descollaron entre sus cultores los artistas japoneses Kitagawa Utamaro, Katsushika Hokusai y Ando Hiroshige, y los franceses Honoré Daumier, Gustave Doré y Paul Gauguin. En nuestros días han producido asimismo obras de ese tipo, entre otros, Henri Matisse, André Derain, Raoul Dufy y Pablo Picasso. El grabado sobre madera, que ha perdido mucho de su valor industrial, conserva su carácter artístico en la ilustración de libros. Se trabaja sobre madera de veta o al hilo, que no permite grabar más que en el sentido de su fibra, o sobre madera de punta, que permite la labor de la herramienta en todo sentido. Para ello se emplean el cortaplumas, el buril, el escoplo, la gubia y la uñeta o buril en forma de uña. Y para abocetar el dibujo se recurre a la tinta china.
Para efectuar cualquier trabajo de grabado es indispensable una iluminación muy nítida. Generalmente, el grabador instala su mesa o pupitre con una ligera inclinación, ante una ventana, velando algo la luz si es demasiado viva. Elegida la madera, se alisa su superficie y se recubre con una capa de pintura blanca muy delgada, que permite dibujar con lápiz o tinta china. Se dibuja sobre un papel transparente, para luego transportarlo, al revés de cómo se desee que salga la obra. El artista prescinde de lo marcado con tinta china y ahueca con incisiones todo el contorno de las partes, que debe corresponder a los blancos. Después, con una gubia, levanta las briznas de madera incrustadas. La técnica del grabado sobre madera requiere habilidad manual para obtener resultados interesantes, pues no es posible borrar, rehacer ni enmendar nada; un golpe en falso hace imposible toda rectificación. Para la impresión, o sea la tirada, se usa, por lo general, una prensa de reducidas dimensiones, llamada de viñetas, aunque algunos impresores utilizan la prensa a brazo, tipo Stanhope. Las pruebas llamadas generalmente de artista suelen ser tiradas en papel del Japón o de China; en cambio, las corrientes se hacen en papel comercial (de Holanda, barba, etcétera). Cuando se desea hacer un grabado en diferentes colores (cromoxilografía), se graban tantas maderas como colores a imprimir. Cada una será grabada en función de un solo color, ahuecando alrededor de los trazos o de las partes que deben aparecer con el color de que se trata. Se procede a la tirada por impresiones sucesivas. La tinta que se usa en estos casos es la utilizada corrientemente o casi siempre para imprimir.